Receta de postre (sí, ovo-lacto-vegetariano, pero también sabroso y engordador, cual debe ser)

Pido perdón por mi prolongada ausencia a mis miles (ejem) de seguidores. Respondiendo a la sugerencia de mi tocayo Escalante, aporto una receta súper fácil para un pay de frutas, muy útil para salir rápido de un compromiso (ya saben, la tía Chonita llega de Veracruz esta tarde y no hay nada que ofrecerle). Ya sé, ya sé.He comenzado de atrás hacia delante, primero el postre y después lo demás. No tengo más justificación que mi desidia y mi falta de habilidades culinarias (esta receta resume el 50% de mis conocimientos de cocina; el otro 50% es un dip de hierbabuena que pronto publicaré. Los huevos fritos no cuentan).

 

Ingredientes:

1 lata de leche condensada

1 barra de queso crema Philadelphia o Lincott (estas son las marcas que he usado. Existen otras, pero no puedo opinar sobre ellas)

1 rollo de galletas Marías

Mantequilla o margarina (la necesaria)

Fruta, la necesaria (más detalles en la descripción del procedimiento). Yo he usado fresas, mangos y jugo de limón, aunque también pueden usarse duraznos, moras u otras bayas, así como jugo de naranja u otro cítrico.

Molde para pay de 30 cm, licuadora, recipiente, exprimidor de cítricos (en caso de ser necesario)

 

Procedimiento

Lavar o desinfectar las frutas. Reservar.

Romper las galletas Marías en trozos muy pequeños. No aconsejo molerlas, pues el polvo es demasiado fino y dificulta el trabajo.

Untar el molde para pay con mantequilla o margarina. Colocar los trozos de galleta para formar la base del pay. Es posible mezclar las galletas con mantequilla o margarina para darles más consistencia, pero yo no suelo hacerlo, ya que el resultado es demasiado grasoso para mi gusto.

Colocar el queso crema, la leche condensada y la fruta en la licuadora. Licuar.

NOTA: No pongo una cantidad exacta de fruta, pues depende del gusto de cada uno. Cuando uso fresas, suele ser alrededor de medio kilo ya sin el pedúnculo. Si son mangos, he usado la pulpa de tres mangos Manila de buen tamaño. En cuanto al jugo de limón, suelo usar unos 200 o 250 ml. También es posible usar fruta en almíbar, en cuyo caso, la fruta deberá estar escurrida (yo no lo hago porque el resultado sería demasiado dulce para mi gusto. Ahí sí, cada quien sus gustos). Conviene probar la mezcla antes de vaciarla. Así, si se considera que le hace falta fruta, se puede añadir más sin problemas.

Si la mezcla queda demasiado espesa, se puede rebajar con un un poco de leche (yo uso leche de soya, pero puede ser de cualquier otro tipo). También, si se ha usado fruta en almíbar, se puede usar éste para rebajar la mezcla.

Vaciar la mezcla en el molde, sobre la base de galletas.

 

Decorar con trozos de la misma fruta usada, o de otras frutas varias (uvas, cerezas, duraznos en rodajas…)

Poner a enfriar en el congelador durante un mínimo de 2 horas. Servir helado.

 

Más notas:

  • También puede usarse una base prehorneada, pero disminuiría la calidad casera y artesanal del asunto.
  • Una posibilidad que se me ocurrió mientras escribía esto, es usar frutas secas como nueces, almendras, avellanas, etc. Sospecho que el resultado sería bastante sabroso (aunque quizás algo pesado para el estómago. Si alguien se atreve, que nos cuente cómo le fue).

Buen provecho.

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Por qué este blog

Como vegetariano desde hace más de 30 años, creo haber escuchado todos los comentarios posibles (y sus variantes) acerca de este estilo de vida. Algunos de los más recurrentes son, “Si no comes carne, ¿entonces qué comes?”, o “Seguramente batallas mucho cuando tienes que comer en la calle”. Primero, algunas precisiones.

La respuesta fácil a la primera pregunta es, “No como carne, pero como todo lo demás”. Contrario a lo que piensan muchas personas, mi dieta no se reduce a frutas y verduras crudas. El tipo de alimentación que consumo se conoce como “ovo-lacto-vegetariana”, es decir, incluye huevos (de aves, entiéndase), así como lácteos (quesos, crema, leche…) En realidad, de todo el espectro de alimentos, lo único que no consumo es la carne en cualquiera de sus tipos (no faltan las personas bienintencionadas que me digan, “No comes carne, pero pollo (o pescado) sí, ¿verdad?” Pues no. Ni pollo, ni pescado (ni atún ni sardina en lata, que de pescado tienen poco más que el nombre).

En cuanto a la segunda pregunta, su respuesta es lo que motiva este blog. Muchas personas (incluso amigos íntimos) piensan que no puedo salir a trabajar, o a pasear los fines de semana, sin cargar con mis raciones de comida en “tuppers” o envases vacíos de yogur, pues para ellos, un tipo de alimentación como el mío es imposible de sobrellevar comiendo en restaurantes (cosa que mi chava y yo solemos hacer con alguna frecuencia). Les sorprendería enterarse de la enorme cantidad de cosas ricas que hemos comido sin traicionar nuestro estilo de vida y de alimentación, generalmente en restaurantes convencionales. Entiéndase por restaurantes desde la fondita de alguna esquina, hasta lugares de cierto nivel en zonas como San Ángel, Polanco o Coyoacán. En este blog, hablaré de esos sitios y de los platillos que hemos disfrutado (o sufrido), con la intención de compartir esta información con las personas que siguen una dieta vegetariana, sea por ética, religión, órdenes médicas o simple curiosidad, y con aquellas que se preguntan cómo carajo le hacemos los “veggies” para comer cuando no estamos en casa.

También pretendo aclarar algunos de los mitos que hay acerca de los vegetarianos y del vegetarianismo. Quienes, al acabarme de conocer, se enteran de que soy vegetariano, suelen pensar automáticamente 1) que soy una persona sumamente sana; 2) que soy una persona sumamente espiritual; 3) que soy una persona sumamente pacífica. Lo lamento, pero nada de lo anterior es exacto. De hecho, una de las razones para abordar específicamente el tema de la comida es que mi salud está tan jodida como la de cualquier chilango que se respete. Un par de úlceras gástricas me obligaron (ahí sí) a alimentarme durante varios meses básicamente de verduras medio cocidas (las frutas crudas eran demasiado difíciles de digerir, por lo que estaban prohibidas). Así que, ahora que puedo comer casi lo que me dé la gana, quiero compartir mis impresiones sobre los sitios en los que puedo hacerlo, con la intención de que quienes lean esto (que, espero, sean muchos, vegetarianos o no), tengan opciones para comer fuera de casa cuando así lo deseen o lo requieran. También sería interesante que quienes lean esto y tengan alguna recomendación, la compartieran con el resto de nosotros. Prometo reseñar toda recomendación de sitios en el DF, Naucalpan, Tlalnepantla, Satélite o Cuernavaca. Los lugares en otros estados dependerán de que pueda viajar a ellos por trabajo o por placer.

Aclaro que no me patrocina nadie (aunque estaría chido que los dueños de restaurantes me invitaran a probar sus platillos, sin que eso significara tener que alabarlos sin que lo merezcan). Espero que este blogcito les resulte, cuando menos, entretenido. Si una de mis reseñas les es de utilidad, entonces este blog habrá cumplido con creces su función.

Buen provecho.